
Pérgola de lamas orientables
Las lamas giran sobre su eje y tú eliges la posición: sol entero, sombra tamizada, ventilación con sombra o cubierta cerrada. Fabricada a medida en nuestro taller del sur de Madrid.
Pedir presupuestoPérgolas bioclimáticas / Lamas orientables
El sol, en la posición que tú decidas
Una pérgola de lamas orientables es una pérgola bioclimática cuya cubierta está formada por lamas de aluminio que giran sobre su eje. No tiene dos estados, puesta y recogida, como un toldo: tiene un recorrido continuo entre las lamas abiertas y las lamas cerradas, y en cualquier punto intermedio se queda donde la dejes. Es lo que todo el mundo descubre la primera semana: no se elige entre sombra sí y sombra no, se elige cuánta.
Con las lamas entreabiertas pasa algo que bajo una lona no pasa: hay sombra y, al mismo tiempo, el aire circula. El calor que se acumula debajo encuentra salida por la separación entre lamas y entra aire más fresco por los lados, así que la zona cubierta no se convierte en una burbuja de aire quieto. De ahí viene el nombre de bioclimática: la temperatura se regula moviendo una cubierta, sin encender nada.
Y cuando las lamas se cierran del todo forman un plano continuo. El agua corre sobre ellas hasta la viga perimetral y baja canalizada por el interior de los pilares, de modo que la mesa sigue seca, el borde no gotea y no hay ninguna bajante a la vista. La misma estructura que en julio da sombra ventilada es en octubre una cubierta estanca.
Las tres posiciones que vas a usar
Entre la lama abierta y la lama cerrada hay un recorrido entero, pero en la práctica el uso se concentra en tres posiciones. Se manejan con motor y mando, así que cambiar de una a otra cuesta un botón.
Lamas abiertas
El sol entra entero y la terraza vuelve a ser una terraza descubierta. Es la posición de las mañanas de marzo y de las tardes de octubre, cuando lo que se agradece es el calor y no la sombra.
Lamas entreabiertas
La posición que más se usa: sombra sobre la mesa y aire circulando entre las lamas. Se va ajustando a lo largo del día según de dónde venga el sol, y es lo que hace habitable en julio una terraza orientada al sur.
Lamas cerradas
Un plano continuo que corta el sol y el agua. La lluvia corre por las lamas hasta la viga perimetral y baja canalizada por el interior de los pilares. Es la posición de la tormenta de agosto y la de noviembre entero.
Un detalle que se pasa por alto hasta que la pérgola está puesta: si va adosada a la fachada, la posición de las lamas también decide cuánta luz entra en la habitación que da a ella. Cerradas al mediodía de julio, el salón se mantiene fresco; abiertas en enero, el sol bajo entra hasta el fondo. Es una de las cosas que miramos en la visita, porque depende de la orientación real de tu casa y no de un catálogo.
Un día entero bajo la pérgola
En una terraza al sur, la mañana pide lamas abiertas: el sol de las diez es el que apetece y la pérgola casi desaparece. Hacia el mediodía se giran para tapar, y a partir de ahí empieza lo que de verdad diferencia a este sistema: durante la comida las lamas quedan entreabiertas, con la mesa a la sombra y el aire moviéndose entre ellas. A media tarde, cuando el sol baja y entra de lado, se giran un poco más para que no dé en la cara. Nada de esto exige levantarse: es el mando.
El cambio de estación se nota más todavía. En julio la pérgola trabaja casi siempre entreabierta o cerrada y el espacio se usa a diario. En octubre y noviembre las lamas pasan a estar cerradas por defecto: debajo se está a cubierto, se puede dejar el sofá fuera y la lluvia deja de ser un problema. Y en invierno, con las lamas abiertas, la terraza recupera el poco sol que hay, que es justo cuando más se agradece.
El límite de una pérgola es el viento, no el agua. Por eso la combinación que más instalamos en terrazas de ático es la pérgola con cortinas de cristal en los laterales: la cubierta resuelve el sol y la lluvia, y el cristal para el viento que entra de costado. Con las dos cosas, lo que era una zona de sombra de verano pasa a ser una estancia utilizable buena parte del año.
Ficha técnica
Los datos de fabricación del sistema, sin adornos. Son los mismos que manejamos al proyectar tu pérgola, así que si tu terraza pide algo que se sale de este rango lo sabrás en la visita y no cuando ya esté encargada.
- Lamas
- Lamas de aluminio orientables: giran sobre su eje y se quedan en la posición que elijas.
- Estructura
- Aluminio. La altura y el número de pilares se configuran para cada espacio, según sea adosada a fachada o autoportante.
- Línea (ancho frontal)
- De 1,00 a 4,20 m.
- Salida (profundidad)
- De 1,20 a 7,00 m.
- Superficie mínima
- Proyectos desde 9 m².
- Opciones de fábrica
- Iluminación LED integrada, aislamiento en las lamas y sensor de lluvia.
- Acabado
- Lacado en carta RAL completa, en brillo, mate o texturado. Los colores que más nos piden son el 7016 gris antracita, el 9016 blanco tráfico y el 8014 sepia.
La línea y la salida son el rango en el que está dimensionado el sistema, no una orientación comercial: la medida final de tu pérgola sale de la medición, y con ella se deciden la altura y el número de pilares. Dentro de ese rango, lo que define a la orientable es la primera fila de la ficha: las lamas giran sobre su eje, de modo que regulas el sol y la ventilación sin tener que recoger la cubierta en ningún momento.
Tres opciones que se deciden en fábrica
Van integradas en la propia estructura, así que se eligen antes de cortar el primer perfil y no se añaden después con parches. Son las mismas tres en los dos sistemas de pérgola que fabricamos.
Iluminación LED integrada
Tiras de LED integradas en la propia estructura, no focos colgados después. Dan luz sobre la mesa sin deslumbrar y son lo que convierte la pérgola en un sitio donde se cena, y no solo donde se come.
Aislamiento en las lamas
Aislamiento dentro de la lama. Amortigua el ruido del agua cuando cae una tormenta y el calor que transmite la cubierta cuando el sol pega de plano. Se nota sobre todo si debajo hay un salón exterior de uso diario.
Sensor de lluvia
Un sensor que cierra las lamas en cuanto empieza a llover, estés en casa o no. Es la respuesta a "me fui a trabajar con la pérgola abierta" y la opción que más se agradece en una segunda residencia.
A esas tres se suma lo que no es un extra sino una decisión de proyecto: el color RAL de la perfilería y las lamas, la altura de los pilares, cuántos pilares lleva y si la pérgola se adosa a la fachada o se sostiene sola. Todo eso sale de la medición, y de la medición sale también el precio cerrado. Lo que no verás en esta página son tarifas por opción: el precio depende de tu superficie y de tu configuración, y te lo damos por escrito después de la visita.
¿Y si lo que quieres es cielo abierto?
Seamos honestos: girar las lamas gradúa la sombra, pero la cubierta sigue estando ahí. Si lo que no estás dispuesto a perder es el cielo despejado sobre la mesa, el sistema que hace eso es el otro: en la pérgola retráctil las lamas se recogen hacia un lado y el hueco queda abierto de par en par.
¿Y si quieres cerrarlo de verdad?
Hay una pregunta que aparece a mitad de muchas visitas: "en realidad lo que quiero es poder usar esto en enero". Cuando la respuesta es esa, lo que toca no es una pérgola sino un techo de cristal, que cubre siempre y deja pasar la luz por arriba. También lo fabricamos nosotros, y merece la pena compararlos antes de decidir.
Ver techos de cristal →Cuándo la orientable es la elección
La pérgola de lamas orientables es la opción lógica cuando el espacio se usa mucho y se usa como estancia: la terraza donde se come todos los días de mayo a septiembre, el porche que hace de salón exterior, la zona de estar del jardín. Todo eso pide sombra graduable más que cielo abierto, y pide poder cambiar de idea a las cinco de la tarde sin tener que mover muebles.
También es la elección natural cuando el sol es el problema concreto: orientación sur u oeste, una fachada que se calienta, un salón que a mediodía hay que tener a oscuras. La cubierta orientable te devuelve el control de eso hora a hora, y de paso ventila, que es lo que ningún toldo hace.
Si al leer esto piensas que lo que de verdad querrías es cenar bajo las estrellas sin nada encima, la respuesta honesta es que ese es el trabajo de la pérgola de lamas retráctiles . Preferimos decirlo aquí que verte pedir presupuesto de lo que no era.
Pérgolas bioclimáticas con lamas orientables en Madrid
Preguntas frecuentes
¿Protege de la lluvia una pérgola de lamas orientables?
Sí, una pérgola de lamas orientables protege de la lluvia con las lamas cerradas. En esa posición forman un plano continuo: el agua corre por ellas hasta la viga perimetral y baja canalizada por el interior de los pilares, así que debajo se sigue cenando mientras llueve y el borde no gotea sobre la mesa. Con las lamas entreabiertas, en cambio, entra agua, porque lo que hay entre lama y lama es aire. Por eso el sensor de lluvia tiene tanto sentido en una terraza que se usa a diario: cierra las lamas solo, sin que tengas que estar delante.
¿Se puede motorizar o automatizar?
Las lamas se mueven con motor y se manejan con mando, de modo que abrir o cerrar es cuestión de un botón desde la propia mesa. La parte automática es el sensor de lluvia: si lo incorporas, la pérgola cierra las lamas por su cuenta en cuanto empieza a llover, aunque no estés en casa. En Mascristal no publicamos marcas de motor, porque el componente concreto se elige por el tamaño de la pérgola y aparece descrito en tu presupuesto.
¿Cuánta sombra da realmente?
Con las lamas cerradas, sombra plena: el sol no pasa. Lo interesante son las posiciones intermedias, porque ahí la sombra se gradúa girando las lamas según de dónde venga el sol a cada hora, y la posición más usada es la que deja pasar aire sin dejar pasar sol de plano. En una terraza de Madrid orientada al sur o al oeste, esa diferencia es la que decide si se puede comer fuera en julio. En la visita miramos la orientación real del espacio, que es lo que marca cuánta sombra vas a tener a cada hora del día.
¿Qué mantenimiento tiene?
Poco y sencillo: limpiar las lamas y la viga perimetral un par de veces al año con agua y jabón neutro, mejor con un paño suave y sin hidrolimpiadora a presión, que es lo que estropea el lacado. Y sobre todo, mantener despejados los desagües de los pilares: por ahí baja toda el agua de la cubierta, y una hoja atascada es lo único que puede provocar un desborde. Si tienes árboles cerca, revísalo al final del otoño. El motor no pide mantenimiento periódico.
¿Se oye mucho la lluvia sobre las lamas?
La lluvia se oye sobre las lamas, como bajo cualquier cubierta de aluminio, y hay a quien le gusta. Si te preocupa, el aislamiento en las lamas es justo la opción que amortigua ese ruido, y de paso reduce el calor que transmite la cubierta en verano. Es una decisión de fábrica: la lama sale del taller ya aislada, no se rellena después.
Si todavía estás decidiendo entre una pérgola y un toldo, en el blog las comparamos punto por punto en sol, lluvia, viento, durabilidad, obra y precio.
Pérgola bioclimática o toldo: cuál elegir →¿Ponemos sombra a tu terraza?
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