Porche de un chalet de Madrid cerrado con cortinas de cristal frente al jardín

Cerramientos de cristal para porches en Madrid

Tu porche ya tiene el techo puesto. Cerrar los laterales con cristal lo convierte en una estancia más de la casa, sin perder el jardín de vista y sin renunciar a abrirlo en verano.

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El techo no era el problema: era el perímetro

Un porche está cubierto, así que cuesta entender por qué de octubre a abril nadie se sienta en él. La cubierta para la lluvia que cae recta, pero no el viento, ni la lluvia de costado, ni el polvo del jardín, ni el frío que entra por los laterales abiertos. El resultado lo conocemos todos: los cojines dentro de casa, los muebles tapados con una lona, la barbacoa sin usar y un espacio estupendo convertido en zona de paso durante medio año.

Cerrar ese perímetro con cristal es lo que cambia el calendario del porche. Con el cerramiento echado se corta el viento, el agua, el polvo y buena parte del ruido, y en Madrid el sol de invierno hace el resto en cuanto el espacio deja de estar en corriente. Conviene decirlo con la misma claridad: una cortina de cristal es vidrio monolítico sin rotura de puente térmico, así que no aísla como una ventana de doble acristalamiento. Lo que consigue es que el porche pase de inutilizable a utilizable la mayor parte del año, y eso, en un espacio que hasta ahora no se pisaba, es exactamente el salto que la gente busca.

La otra mitad del asunto es el verano, y es donde un porche se diferencia de una terraza de piso. Nadie quiere cambiar un porche abierto al jardín por una habitación con ventanas. Por eso el sistema que se elige aquí casi siempre es el que se quita de en medio: las hojas se recogen contra un lateral y el porche vuelve a ser el porche de siempre, con la diferencia de que ahora la tarima y los muebles han pasado el invierno a cubierto.

Porches que hemos cerrado en Madrid

Porches de chalet, de adosado y de casa de pueblo, con techo de madera, de obra o de cristal nuestro. Los sistemas que ves en estas fotos los diseña nuestro departamento de I+D y salen de nuestro taller en el sur de Madrid: alrededor del 80 % de la perfilería que montamos es de extrusión propia del grupo, y el montaje lo hace nuestro propio equipo. Nuestros clientes nos puntúan con un 4,7 en Google.

Un porche con techo de cristal y cerramiento: la luz entra por arriba y el jardín sigue a la vista por los cuatro costados.
El porche de Miguel y Yolanda, en Rivas: cerramiento de cristal bajo su techo de madera, para usarlo todo el año.

Los porches suelen ser huecos grandes, y eso pesa en el precio de una forma que conviene entender antes de pedir presupuesto: los herrajes crecen con el número de hojas, el vidrio y la fabricación con la superficie, y el montaje tiene un mínimo que no depende del tamaño. Lo explicamos entero, con la horquilla por metro cuadrado y un ejemplo real, en la guía de precios de las cortinas de cristal en Madrid.

Permisos: en un porche suele ser más sencillo

Un porche está casi siempre en un chalet o en un adosado, así que desaparece la mitad complicada del trámite: no hay comunidad de propietarios que tenga que autorizar un cambio en la fachada. Queda el ayuntamiento, y ahí cada municipio de la Comunidad de Madrid tiene su propia ordenanza: lo habitual es que un acristalamiento se tramite como obra menor, pero cubrir además por arriba puede cambiar la calificación del trabajo. Si tu casa está en una urbanización con normas estéticas comunes, pregunta antes al administrador.

No somos asesores jurídicos, así que lo que te contamos es lo que vemos proyecto tras proyecto, no un dictamen. Te entregamos los planos, el alzado y la ficha técnica del sistema para que puedas presentarlos donde haga falta.

Preguntas frecuentes sobre cerrar un porche

¿Mi porche vale para cerrarlo con cortinas de cristal?

Casi siempre, si ya tiene una cubierta en condiciones y un suelo firme donde apoyar la guía inferior. Lo que se comprueba en la visita es la altura libre y el perímetro: en el sistema abatible el vidrio templado de 8 mm llega hasta 2,20 m de altura y el de 10 mm hasta 2,80 m, y una sección puede medir desde 30 cm hasta 30 m repartidos por tramos, con un máximo de cuatro secciones. Que el porche doble en esquina tampoco es un problema: el sistema admite ángulos de 90° entre secciones, y al recogerse las hojas pasan de una sección a la contigua. Lo que de verdad condiciona el proyecto es de qué está hecha la cubierta, dónde se ancla la guía superior y si el frente está a plomo, y eso solo se sabe midiendo en tu casa.

¿Y si el porche no tiene techo, o el que tiene está en mal estado?

Entonces se invierte el orden: primero la cubierta y después el cerramiento. Un techo de cristal fijo cubre salidas, que es la profundidad desde la pared hacia fuera, de 20 cm a 5,50 m; un techo móvil de cuatro hojas llega hasta 7 m de salida, y la línea, el ancho del frontal, alcanza los 25 m por secciones. El agua se resuelve con un canalón frontal y una pendiente del 10 %, que es la que lleva la inmensa mayoría de los techos que montamos. La estructura se apoya en postes de aluminio registrables o en escuadras de pared, y la altura se ajusta poste a poste cuando el suelo del porche no está nivelado. Con la cubierta resuelta, los laterales se cierran igual que en cualquier otro porche.

¿Puedo seguir usando el porche abierto en verano?

Sí, y es la razón principal por la que en un porche solemos recomendar el sistema abatible. Las hojas giran, se recogen contra un lateral y dejan el hueco despejado, con la recogida a la izquierda, a la derecha o repartida a los dos lados según por dónde entres y qué pared quieras conservar libre. Cada dirección de recogida lleva además al menos un panel que funciona como puerta, así que puedes salir al jardín con el cerramiento cerrado sin mover nada más. La alternativa es la corredera, más cómoda para el paso diario porque solo hay que empujar una hoja, pero que nunca deja el frontal abierto del todo: siempre queda cubierto el ancho de una de las hojas.

¿Merece la pena poner estores en un porche?

Depende de la orientación y de las horas a las que lo uses. Una vez cerrado, el porche se comporta como cualquier superficie acristalada: si le da el sol de lleno por la tarde, se calienta. Los estores se fabrican uno por hoja, con la medida exacta de ese cristal, y se abaten con él, así que puedes bajarlos solo en el tramo que recibe el sol y dejar el resto del cerramiento despejado. La condición es que el sistema sea abatible: en una corredera no se instalan, y ahí la sombra se resuelve por fuera con un toldo vertical. Se presupuestan por metros cuadrados de cristal cubierto y van en una línea aparte del presupuesto, para que veas lo que suman antes de decidir.

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