
Calor e intimidad en una terraza acristalada
Cómo resolver el sol de agosto y la falta de intimidad en una terraza cerrada con cristal: estores, vidrio mate, toldo y ventilación, con sus contrapartidas.

Acristalar una terraza para ganar una habitación en invierno sin perderla en verano. Fabricamos e instalamos nuestros propios sistemas desde el taller del sur de Madrid.
Pedir presupuestoUn cerramiento de terraza es el sistema que convierte una terraza abierta en un espacio que se puede usar en enero sin renunciar a usarlo en julio. Protege del viento, la lluvia y el frío, y deja pasar la luz, que es lo que separa un cerramiento de cristal de cerrar la terraza con obra.
La decisión real no es si cerrar o no, sino qué se cierra: solo los laterales, solo la cubierta, o las dos cosas. De ahí salen los cuatro sistemas de abajo, y casi todos los proyectos que instalamos combinan dos de ellos.
Cada uno resuelve un problema distinto. Esta es la versión corta; cada página entra en cómo funciona, qué medidas admite y en qué horquilla de precio se mueve.
Cerrar el perímetro y poder volver a abrirlo entero.
Hojas de vidrio templado sin perfiles verticales entre ellas. Se recogen contra un lateral, así que en verano la terraza vuelve a ser una terraza. Es el sistema que la mayoría de la gente tiene en la cabeza cuando dice "cerrar la terraza".
Cubrir por arriba, en versión fija o móvil.
Resuelve la lluvia y, con el vidrio adecuado, buena parte del sol. El techo móvil se abre cuando quieres cielo abierto. Se combina con las cortinas para cerrar el volumen completo.
Regular sol y ventilación sin cerrar del todo.
Lamas orientables que gradúan la luz y el aire, o una versión retráctil que se recoge. Es la opción cuando la terraza está muy expuesta y el problema es el calor, no la lluvia.
Proteger el borde sin tapar la vista.
Vidrio laminado sin montantes a la vista. No cierra la terraza, pero suele formar parte del mismo proyecto en áticos y en plantas altas, y conviene decidirlo a la vez.
Un ático y un balcón interior no plantean el mismo problema, y la solución tampoco es la misma. Si ya sabes qué espacio quieres cerrar, ve directo:
No hay un precio por metro cuadrado que signifique algo, porque lo que mueve el presupuesto son los metros lineales y la altura del hueco, el número de hojas, el sistema, el espesor del vidrio, el color del perfil y lo accesible que sea la obra. Publicamos las horquillas reales de nuestros proyectos ya cerrados en lugar de un "desde" que nunca se cumple.
Un cerramiento de cristal no es una obra. Es una instalación, como cambiar unas ventanas o poner una mampara: se ancla a la propia terraza, sin albañilería, sin tocar la estructura del edificio, y se puede desmontar. Por eso el papeleo suele ser más sencillo de lo que la gente se espera.
Si vives en un bloque, el paso que de verdad decide es la comunidad de propietarios, porque la fachada es un elemento común. Conviene comprobar una cosa antes de nada: muchas comunidades ya tienen definido un modelo de cerramiento para que la fachada quede uniforme, con un sistema, un perfil o un color concretos. Si es tu caso, basta con ajustarse a ese criterio, y como fabricamos a medida rara vez es un problema.
Los criterios del Ayuntamiento varían de un municipio a otro y no los seguimos uno por uno, así que no te vamos a decir ni que necesitas una licencia ni que no la necesitas. Si te queda la duda, una llamada a Urbanismo de tu municipio la resuelve en cinco minutos.
Proyectos reales instalados en viviendas de la Comunidad de Madrid. Todas las fotos son nuestras.
Un cerramiento de terraza es cualquier sistema que convierte una terraza abierta en un espacio protegido del viento, la lluvia y el frío, manteniendo la luz. En la práctica son cuatro familias: cortinas de cristal para los laterales, techos de cristal fijos o móviles para la cubierta, pérgolas bioclimáticas cuando el problema es el sol, y barandillas de cristal para el borde. Muchos proyectos combinan dos de ellas, normalmente cortinas más techo, porque cerrar solo el perímetro deja la terraza a merced de la lluvia.
Depende sobre todo de los metros lineales y de la altura del hueco, del número de hojas, del sistema elegido, del espesor del vidrio, del color del perfil y de lo accesible que sea la obra: una planta baja y un ático sin ascensor de carga no cuestan lo mismo. Publicamos las horquillas reales de nuestros proyectos ya cerrados en la guía de precios, y el presupuesto definitivo se cierra tras medir, que es gratis y sin compromiso.
Instalar un cerramiento de cristal es una instalación, como cambiar unas ventanas o poner una mampara: se ancla a la propia terraza, sin albañilería y sin tocar la estructura, y se puede desmontar. En un bloque de pisos el paso que de verdad decide es la comunidad de propietarios, porque la fachada es un elemento común, y conviene comprobar si la comunidad ya tiene definido un modelo de cerramiento para mantener la fachada uniforme. Los criterios del Ayuntamiento varían de un municipio a otro y no los seguimos uno por uno, así que si quedan dudas, una llamada a Urbanismo las resuelve en cinco minutos.
Sí, y es lo normal. El sistema se ancla al suelo y al techo existentes de la terraza con perfiles atornillados, sin levantar tabiques ni tocar la estructura del edificio. No hay escombro, no hay que vaciar la casa y el montaje de un cerramiento estándar suele ser de uno a dos días.
Aísla mucho más que no tener nada y menos que una ventana con rotura de puente térmico, y conviene decirlo así. Un cerramiento de cristal corta el viento por completo, sube la temperatura de la terraza de forma muy notable y reduce el ruido de fondo lo suficiente para mantener una conversación normal con obra al otro lado. Lo que no hace es convertir la terraza en una habitación con la misma envolvente térmica que el salón.
En el uso corriente son lo mismo: acristalar una terraza y cerrarla con cristal describen la misma instalación. "Acristalamiento" tiende a usarse para el vidrio de los laterales y "cerramiento" para el conjunto, incluida la cubierta, pero nadie hace esa distinción al pedir presupuesto, y nosotros tampoco.
Sí. Es habitual cerrar el tramo más expuesto al viento y dejar el resto abierto, o cubrir solo la zona de comer. Al fabricar a medida, el sistema se dimensiona al hueco que quieras cerrar, y se puede ampliar más adelante manteniendo el mismo perfil y el mismo color.

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Medimos tu hueco real y te damos un presupuesto cerrado, sin compromiso.