Pérgola bioclimática de aluminio sobre una terraza en Madrid

Pérgola bioclimática retráctil

El sistema que abre el techo de verdad: las lamas se recogen hacia un lado y sobre la mesa queda el cielo. Cerradas, la pérgola es una cubierta estanca. Fabricada a medida en nuestro taller del sur de Madrid.

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Pérgolas bioclimáticas / Lamas retráctiles

Un techo que se recoge y deja el cielo

Una pérgola bioclimática retráctil es una pérgola cuya cubierta no solo tapa: se recoge. Las lamas de aluminio se agrupan hacia un lado y el hueco queda abierto, sin nada entre la mesa y el cielo. Esa es la diferencia con el otro sistema de la familia, el de lamas orientables, que gira las lamas sobre su eje para graduar la sombra y el aire pero mantiene siempre la cubierta encima. Aquí la cubierta desaparece cuando tú quieres que desaparezca.

Cerrada es exactamente una pérgola bioclimática: las lamas ocupan el hueco, forman un plano continuo, el agua corre hasta la viga perimetral y baja canalizada por el interior de los pilares. Misma estructura de aluminio lacado, mismos pilares anclados al suelo o a la fachada, mismo comportamiento frente a la lluvia. Lo que este sistema añade es una situación que el otro no tiene: el hueco vacío.

Es lo que pide la gente que llega diciendo dos cosas a la vez: quiero cenar bajo las estrellas en julio y no quiero que me llueva encima en octubre. Con un toldo no se puede y con una cubierta fija tampoco, y ahí está todo el atractivo de este sistema. El recorrido va motorizado y se maneja con mando, así que abrir el techo cuesta lo mismo que encender una luz.

Dos maneras de usar el mismo espacio

Toda la gracia del sistema está en que el mismo metro cuadrado puede ser dos cosas distintas según el día, y en que pasar de una a otra no cuesta esfuerzo.

Lamas recogidas

Las lamas se agrupan hacia un lado y el hueco queda despejado. Sobre la mesa está el cielo, sin nada por medio: entra el sol entero y por la noche se ven las estrellas. Es lo que una cubierta fija no puede darte.

Lamas cerradas

Vuelven a ocupar el hueco y forman un plano continuo que corta el sol y el agua. La lluvia llega a la viga perimetral y baja canalizada por el interior de los pilares, así que debajo se sigue cenando mientras cae.

Motor y mando

El recorrido completo se hace desde el mando, sin subirse a nada. Pasar de cielo abierto a cubierta cerrada es cuestión de un botón, que es justo lo que hace que se use de verdad y no una vez al año.

Hay además una tercera ventaja poco obvia: con las lamas recogidas, la cubierta deja de ofrecer resistencia. Con viento fuerte o con una nevada intensa, la recomendación en cualquier pérgola es no dejar la cubierta cerrada acumulando carga, y en este sistema eso se resuelve recogiendo las lamas desde el mando antes de irte.

Cómo se vive una pérgola que se abre

En verano el uso es casi siempre el mismo: por el día las lamas cerradas, porque a las cinco de la tarde en Madrid lo último que quieres es sol de plano sobre la mesa, y al caer la tarde se recogen. La terraza cambia de carácter en ese momento. Deja de ser un espacio cubierto y pasa a ser un patio abierto, con el aire moviéndose y el cielo entero encima. Quien ha vivido las dos cosas en el mismo sitio entiende enseguida por qué este sistema cuesta un poco más.

En invierno la pérgola trabaja al revés, cerrada por defecto, y entonces es una cubierta normal y corriente: protege de la lluvia, deja el sofá de exterior utilizable y hace que la terraza siga contando como espacio de la casa. Los días buenos de febrero, que en Madrid los hay, se recoge un rato para que entre el sol bajo. Ese ir y venir es exactamente lo que se compra con este sistema.

Lo que la pérgola no resuelve, en ninguno de sus dos sistemas, es el viento de costado. Por eso la combinación que más instalamos en terrazas de ático es la pérgola con cortinas de cristal en los laterales: el cristal se abre entero cuando hace bueno y para el viento cuando no, y con la cubierta recogida el conjunto queda tan abierto como una terraza sin nada.

Ficha técnica

Los límites reales del sistema, para que puedas contrastarlos antes de pedir presupuesto. Son los que manejamos al proyectar, y si tu espacio se sale de este rango te lo decimos en la visita en lugar de forzarlo.

Lamas
Lamas de aluminio retráctiles: se repliegan hacia un lado y dejan el hueco despejado.
Estructura
Aluminio. La altura y el número de pilares se configuran para cada espacio, según sea adosada a fachada o autoportante.
Línea (ancho frontal)
De 1,00 a 4,50 m.
Salida (profundidad)
De 1,20 a 7,00 m.
Superficie mínima
Proyectos desde 9 m².
Opciones de fábrica
Iluminación LED integrada, aislamiento en las lamas y sensor de lluvia.
Acabado
Lacado en carta RAL completa, en brillo, mate o texturado. Los colores que más nos piden son el 7016 gris antracita, el 9016 blanco tráfico y el 8014 sepia.

La línea y la salida son el rango en el que está dimensionado el sistema, no una orientación comercial: la medida final de tu pérgola sale de la medición, y con ella se deciden la altura y el número de pilares. Si comparas esta ficha con la de la pérgola de lamas orientables verás la única diferencia dimensional entre los dos sistemas, 4,50 m de línea frente a 4,20 m, y también la de fondo: aquí las lamas se repliegan hacia un lado y dejan el techo abierto de verdad, en vez de girar sobre su eje sin salir del hueco.

Las opciones, y cuáles importan aquí

Son las mismas tres en los dos sistemas de pérgola que fabricamos, y las tres se integran en la estructura durante la fabricación, no se añaden después. Lo que cambia en una pérgola que se abre es el orden de importancia.

Iluminación LED integrada

Las tiras de LED van integradas en la estructura, no en las lamas, de manera que siguen alumbrando la mesa con las lamas recogidas. En una pérgola que se usa de noche es la opción que más se nota.

Aislamiento en las lamas

El aislamiento va dentro de la lama y trabaja con la pérgola cerrada: amortigua el ruido del agua en una tormenta y el calor que transmite la cubierta. Se agradece si el espacio va a estar cerrado buena parte del año.

Sensor de lluvia

En una pérgola que se abre es la opción con más sentido de las tres: cuando empieza a llover, las lamas se cierran solas aunque no estés en casa. Es la respuesta honesta al "y si llueve con el techo abierto".

El resto de decisiones no son extras, son proyecto: la superficie, la altura de los pilares, cuántos pilares lleva, si la pérgola se adosa a la fachada o se sostiene sola en medio del jardín, y el color RAL de la perfilería y las lamas. Todo eso sale de la medición, y con ello te damos un precio cerrado. Aquí no vas a encontrar tarifas por opción, porque el número que importa es el de tu pérgola concreta y ese te lo damos por escrito después de la visita.

¿O lo que quieres es graduar la sombra?

Conviene decirlo claro: si el espacio se va a usar como una estancia a la sombra y lo que necesitas es ir ajustando el sol a lo largo del día, el sistema de lamas orientables hace eso y sale más ajustado de precio. La retráctil se paga cuando el cielo abierto es innegociable, no cuando lo que se busca es sombra a la carta.

Cerrada por arriba y por los lados

Con las lamas cerradas tienes cubierta; con cortinas de cristal en los laterales tienes una estancia. Es la combinación que más instalamos en terrazas de ático, y como las dos cosas salen de nuestro taller, van en el mismo color RAL y el encuentro entre una y otra se resuelve sobre plano, antes de cortar nada.

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Cuándo compensa la retráctil

Compensa cuando el cielo abierto es la razón por la que tienes ese espacio. Una terraza de ático con vistas, un jardín donde se cena fuera todo el verano, un porche desde el que se ve el atardecer: en todos esos casos, una cubierta permanente resta algo, por mucho que sea graduable. La retráctil te deja quedarte con las dos cosas, cielo en agosto y techo en noviembre, sin tener que elegir de una vez para siempre el día que firmas el presupuesto.

También compensa cuando el espacio no se usa a diario. En una segunda residencia o en una casa de fin de semana, lo que se busca no es ir ajustando la sombra hora a hora, es tener la terraza cerrada mientras no estás y abierta del todo los días que vas. Ahí el sensor de lluvia deja de ser un capricho: es lo que cierra la pérgola el martes por la tarde, cuando tú estás a cincuenta kilómetros.

Y no compensa, siendo honestos, cuando lo que de verdad hacía falta era sombra ventilada sobre una mesa que se usa todos los días. Para eso está la pérgola de lamas orientables , que hace ese trabajo mejor y por menos dinero. Preferimos que lo leas aquí a que lo descubras después.

Pérgolas bioclimáticas instaladas en Madrid

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia de la pérgola de lamas orientables?

La pérgola retráctil y la orientable se diferencian en lo que hacen las lamas. En la orientable giran sobre su eje: gradúas la sombra y la ventilación, pero la cubierta sigue puesta encima. En la retráctil, las lamas se recogen hacia un lado y el hueco queda abierto, así que sobre la mesa no queda nada. Cerradas, las dos se comportan igual: plano continuo, el agua a la viga perimetral y bajada por el interior de los pilares. La retráctil parte de un precio por metro cuadrado algo mayor y añade el mantenimiento de las guías por las que se recogen las lamas.

¿Qué pasa si llueve con el techo abierto?

Si llueve con la pérgola abierta entra agua, igual que en cualquier techo abierto: hay que cerrarla, y con el mando es un botón. Ahora bien, si la terraza se queda sola entre semana o si la casa es una segunda residencia, la respuesta seria es el sensor de lluvia: cierra las lamas por su cuenta en cuanto empieza a llover, estés donde estés. Una vez cerradas, la pérgola se comporta como una cubierta estanca y el agua sale por donde tiene que salir, por el interior de los pilares.

¿Se puede cerrar del todo?

Sí, una pérgola retráctil se cierra del todo, y esa es precisamente la gracia del sistema. Cuando las lamas vuelven a su posición de cierre ocupan el hueco y forman un plano continuo que corta el sol y el agua. Una pérgola retráctil no es una estructura abierta a la que se le puede poner una tapa: es una cubierta completa que además desaparece cuando quieres. Por eso el mismo espacio sirve en agosto con el cielo encima y en noviembre a cubierto, y por eso tiene sentido cerrar los laterales con cortinas de cristal, que también fabricamos en Mascristal, y convertirlo en una estancia.

¿Qué mantenimiento piden las guías y las lamas?

Las guías y las lamas piden lo mismo que cualquier pérgola bioclimática, más una cosa. Lo común: limpiar las lamas y la viga perimetral un par de veces al año con agua y jabón neutro, sin hidrolimpiadora a presión, y mantener despejados los desagües de los pilares. Lo propio de este sistema: las guías por las que se recogen las lamas tienen que estar limpias de polvo, hojas y arena, que es lo que hace que el recorrido empiece a ir duro. Un repaso al empezar el otoño y otro en primavera bastan en la mayoría de las instalaciones que tenemos en Madrid. Y si notas que va forzado, avísanos antes de insistir.

Si vienes de mirar toldos y quieres las dos soluciones comparadas punto por punto en sol, lluvia, viento, durabilidad, obra y precio, en el blog está la guía completa.

Pérgola bioclimática o toldo: cuál elegir →

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