Techo fijo de cristal sobre la terraza de una vivienda en Madrid

Techo fijo de cristal

La cubierta cerrada que protege el patio, el porche o la terraza los doce meses del año. Cristal laminado de seguridad 4+4 o panel sándwich de 52 mm, fabricado a medida en nuestro taller del sur de Madrid.

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Techos de cristal / Techo fijo

Cubierto todo el año, sin renunciar a la luz

Un techo fijo de cristal es una cubierta cerrada: se monta una vez y ya no se abre. Esa es justamente su gracia. No hay hojas que correr ni guías que mantener, y el espacio que queda debajo está protegido de la lluvia, del viento y de la suciedad los doce meses del año. Es lo que más nos piden para cerrar un patio, para cubrir el porche de un chalet y para convertir una terraza en una estancia más de la casa.

Frente a un techo móvil gana en tres cosas concretas: cuesta menos a igualdad de superficie, pide bastante menos mantenimiento y admite el panel sándwich grueso, de 52 mm, el formato que más aísla del calor y del ruido. Pierde en una: el día que hace bueno, el cielo sigue estando detrás de un cristal.

En un patio interior o en un pasillo entre dos jardines suele ser la respuesta directa. Cubre un espacio que casi nunca se usaba, la luz entra por arriba y aparece una estancia donde antes solo había un paso. Así resolvimos el patio de una vivienda del noroeste de Madrid: el techo apoyado entre los dos muros y el testero cerrado con vidrio.

Ver el proyecto del patio en el blog →

Cristal laminado o panel sándwich

Es la decisión que más condiciona el resultado, más que el color o la forma del techo, porque decide cuánta luz y cuánto sol vas a tener debajo. Todo lo que puede ir sobre tu cabeza cabe en tres opciones.

Cristal laminado 4+4 transparente

Cristal de seguridad: dos lunas de 4 mm unidas por una lámina intermedia que las mantiene en su sitio si el vidrio recibe un golpe. En una calle fija va siempre en 4+4, el mayor de los dos espesores que montamos en un techo. Es la opción de quien quiere seguir viendo el cielo desde debajo del techo, y la que menos luz resta a las habitaciones que dan al espacio cubierto. A cambio, el sol entra entero: en orientación sur conviene pensar en la sombra desde el primer día.

Cristal laminado 4+4 mate

El mismo cristal de seguridad 4+4, con la lámina intermedia en acabado mate. Sigue entrando mucha luz, pero tamizada: desaparecen el deslumbramiento y las sombras duras sobre la mesa, y desde abajo se ve claridad en lugar de sol de plano. Es el punto medio que elige la mayoría cuando el techo mira al sur o al oeste.

Panel sándwich de 52 mm

Un panel composite opaco, con alma aislante entre dos caras y 52 mm de espesor total. No pasa nada de luz, y ese es exactamente su trabajo: debajo hay sombra plena, el espacio se calienta bastante menos y el ruido del agua cuando cae una tormenta queda amortiguado. Es la respuesta a "no quiero un invernadero encima del salón".

Lo interesante es que no hay que elegir una sola. El techo se divide en calles y cada calle lleva su material, así que es muy habitual resolver la zona de la mesa con panel sándwich y dejar cristal en el resto, o poner mate donde el sol pega de plano y transparente donde no llega nunca. En la visita lo decidimos mirando la orientación real del espacio y las ventanas de la vivienda que dan a él, no sobre un catálogo.

Una aclaración, porque se cuenta mal a menudo: el panel sándwich no es patrimonio del techo fijo. Las hojas de un techo móvil también lo admiten, en un formato más fino de 16 mm, porque tienen que desplazarse por la guía. Lo que solo cabe en una calle fija es el panel grueso de 52 mm, y ahí está la diferencia real: a más espesor, más aislamiento del calor y del ruido de la lluvia.

Cómo se construye un techo fijo

El techo se define con dos medidas: la línea, que es el ancho frontal, y la salida, que es cuánto vuela sobre el espacio que cubre. Con ellas se reparte el conjunto en secciones y, dentro de cada sección, en calles. En un techo fijo la calle es una pieza continua, sin divisiones intermedias, de modo que la perfilería que se ve desde abajo se reduce a las guías que separan una calle de la siguiente. Cuanta más salida tiene el techo, más robusta es esa guía, y por eso el reparto de calles no es una decisión estética: sale del cálculo.

Nunca se monta plano. Lleva pendiente, en torno a un 10 %, para que el agua corra siempre hacia el frente en lugar de quedarse embalsada sobre el vidrio. Ahí la recoge el canalón, el perfil horizontal que cierra el techo por delante, y desde él se evacúa por donde acordemos en la medición, normalmente por dentro de un poste para que no se vea una bajante. Arriba, contra la fachada, la cobija sella el encuentro con la pared.

El conjunto apoya en postes anclados al suelo o en escuadras atornilladas a la pared, cuando no interesa que haya columnas por medio. Los dos apoyos se combinan sin problema, y es lo normal en un patio: un lado va a muro y el otro a poste. Como el techo está inclinado, el costado no es un rectángulo, así que los laterales se rematan con paneles triangulares, los cuchillos, con los que el techo queda cerrado también por los lados.

Y si el hueco está descuadrado, el techo se fabrica descuadrado: las secciones pueden tener salidas distintas y las paredes desplomadas se absorben con la holgura prevista al medir. Es el motivo por el que la medición la hacemos nosotros y no pedimos medidas por teléfono.

Ficha técnica

Los límites de fabricación del techo fijo, para que puedas comprobar si tu patio o tu terraza entran antes de que vayamos a medir.

Vidrio
Laminado de seguridad 4+4, transparente o mate.
Panel sándwich
La alternativa opaca al cristal, de 50 o 52 mm de espesor según el panel.
Salida (profundidad)
Hasta 5,50 m con cristal y hasta 6 m con panel sándwich. A partir de 3 m de salida la guía pasa sola a la versión reforzada.
Línea (ancho frontal)
Hasta 25 m, repartidos en tramos.
Pendiente
Un 10 % de serie, para que el agua corra al canalón en lugar de embalsarse arriba.
Canalón
Frontal, con vaso de recogida de 92 o de 130 mm de profundidad según el agua que tenga que evacuar el techo.
Apoyos
Postes de aluminio registrables de 105 × 130 mm con tapa, escuadras atornilladas a la pared, o los dos en el mismo techo.
Remates laterales
Paneles triangulares de cristal laminado mate que cierran los costados con la pendiente.
Lacado
Carta RAL completa, en acabado brillo, mate o texturado. Los más pedidos por nuestros clientes son el 7016 gris antracita, el 9016 blanco tráfico y el 8014 sepia.

Estas cifras vienen dictadas de fábrica y las hemos contrastado con los planos de AutoCAD de los techos que ya tenemos montados, así que son las que usamos al medir y no una horquilla comercial. Explican por qué la salida máxima cambia con el material y por qué la guía se refuerza sola a partir de 3 m: cada número responde a lo que el perfil aguanta. Con la pendiente pasa algo parecido, ese 10 % de serie es el que lleva alrededor del 95 % de los techos que instalamos y el resto son excepciones que decide la medición.

Qué gana el espacio

Luz por arriba

Cubrir un patio o una terraza con cristal no oscurece la vivienda: la luz entra por donde más entra, que es el techo. Las habitaciones que dan a ese espacio lo notan.

El agua, siempre controlada

La cubierta se monta con pendiente y todo el agua acaba en el canalón, que la evacúa por donde se haya decidido en la medición. No hay charcos sobre el vidrio ni goteos al azar.

Cristal laminado de seguridad

El vidrio que va sobre tu cabeza es laminado: dos lunas pegadas por una lámina intermedia que las sujeta aunque el cristal llegue a romperse. Es el material que corresponde a una cubierta, no un vidrio cualquiera.

Casi sin mantenimiento

Sin hojas que correr y sin guías que limpiar, lo único que pide un techo fijo es el canalón despejado. Una revisión al empezar el otoño y otra en primavera bastan.

¿Prefieres que se abra?

Si lo que quieres es cenar bajo el cielo en verano y a cubierto en noviembre, el techo móvil hace eso: las hojas de cada calle se desplazan y se apilan, a mano o con mando a distancia. Se puede además mezclar, con calles fijas sobre una zona y móviles sobre otra dentro del mismo techo.

La sombra, por encima del cristal

Un techo fijo orientado al sur se hace notar en agosto. El toldo tipo veranda, siempre motorizado, se despliega por encima del propio techo, guiado por perfiles anclados a la estructura que hemos fabricado nosotros, así que corta la radiación antes de que toque el vidrio. Es el complemento que más nos piden sobre un techo de cristal transparente.

Ver toldos →

Techos de cristal fijos instalados en Madrid

Preguntas frecuentes

¿Aguanta bien la lluvia fuerte y el granizo?

Sí, un techo fijo de cristal aguanta la lluvia fuerte y el granizo, y lo que más influye no es el material sino cómo está montado el techo. La cubierta va con pendiente para que el agua salga sola y no se embalse, y el canalón se dimensiona para recoger toda la que cae sobre la superficie del techo. El cristal es laminado de seguridad, es decir, dos lunas unidas por una lámina intermedia que las mantiene en su sitio aunque el vidrio se rompa, que es justo lo que se le pide a un material que va sobre tu cabeza. El panel sándwich, por su parte, es un panel macizo y opaco.

¿No va a hacer mucho calor debajo en verano?

El calor que se acumula debajo depende del material de cada calle y de la orientación, y hay tres respuestas posibles. Con cristal mate el sol entra tamizado y baja mucho la sensación de horno. Con panel sándwich la calle queda opaca y aislada, de modo que debajo hay sombra plena. Y sobre cualquiera de los dos se puede montar un toldo tipo veranda que se despliega por encima del propio techo y para la radiación antes de que llegue al cristal. En la visita miramos la orientación real de tu terraza y te decimos cuál de las tres, o qué combinación, tiene sentido.

¿Cómo se limpia un techo de cristal?

Un techo de cristal se limpia por dentro como cualquier ventana: agua y jabón neutro, sin abrasivos ni disolventes sobre la perfilería lacada. Por fuera, en la mayoría de instalaciones basta con la lluvia y un repaso ocasional desde una ventana alta o con un cepillo de mango largo; si el techo es grande o el acceso es complicado, es un trabajo para una empresa de limpieza, no para subirse encima. Lo que conviene revisar dos veces al año es el canalón: las hojas y la arena son lo que provoca los atascos.

¿Un techo fijo necesita más permisos que un toldo?

Normalmente sí, porque un techo fijo es una cubierta permanente: cambia el aspecto exterior del edificio y, a efectos de tramitación, se parece más a una obra que a un elemento retirable. En un piso o un ático eso significa contar con la comunidad de propietarios, y en la mayoría de municipios de la Comunidad de Madrid, con una comunicación previa o una licencia en el ayuntamiento. En Mascristal te entregamos los planos y la ficha técnica del sistema para que puedas presentarlos, y en el blog tienes una guía que explica el orden en que conviene pedir cada cosa.

¿Se puede cerrar también por los lados?

Sí, un techo fijo se puede cerrar también por los lados, y es lo habitual cuando lo que se busca es una estancia y no solo una sombra. Los costados se rematan con paneles triangulares (los cuchillos) que siguen la pendiente del techo, y el frente o los laterales se pueden cerrar con cortinas de cristal, que fabricamos nosotros mismos. Al salir del mismo taller, la perfilería del techo y la del cerramiento van en el mismo color RAL y el encuentro entre ambos se resuelve sobre plano, antes de cortar nada.

Si lo que te frena son los permisos, en el blog explicamos con detalle qué suele pedir la comunidad de propietarios, qué pide el ayuntamiento y en qué orden conviene moverse.

Guía de permisos para cerrar una terraza en Madrid →

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