
Calor e intimidad en una terraza acristalada
Cómo resolver el sol de agosto y la falta de intimidad en una terraza cerrada con cristal: estores, vidrio mate, toldo y ventilación, con sus contrapartidas.

Cerramientos de vidrio templado para terrazas, porches y balcones, en sistema abatible o corredero. Fabricación propia en el sur de Madrid e instalación en toda la Comunidad de Madrid.
Horquilla orientativa al momento, sin registrarte.
Una cortina de cristal es un cerramiento de hojas de vidrio templado sin perfiles verticales entre ellas: solo una guía arriba, otra abajo y el vidrio. Cerrada protege la terraza del viento, la lluvia, el polvo y buena parte del ruido de la calle; abierta deja el hueco despejado y devuelve el espacio al exterior. Esa es la diferencia con una ventana convencional, que divide el paisaje con montantes y siempre deja marcos a la vista. Es uno de los cuatro sistemas con los que se resuelve un cerramiento de terraza , y no siempre es el que encaja.
Los sistemas que instalamos los diseña nuestro propio departamento de I+D, y alrededor del 80 % de la perfilería que montamos es de extrusión propia del grupo. Del perfil en bruto al montaje pasa todo por nuestras manos: corte, mecanizado, lacado, acristalado e instalación. Nuestros clientes lo puntúan con un 4,7 en Google.

Bajo el nombre de cortina de cristal conviven dos sistemas que se parecen poco cuando los usas a diario. Los fabricamos los dos, y en la visita recomendamos uno u otro según cómo sea el hueco y qué esperas del espacio. Esta es la comparación honesta.
Cada sistema tiene su página, con su configuración, sus medidas y sus preguntas frecuentes. Si dudas, cuéntanos cómo es la terraza y lo vemos en la visita.

Las hojas se abaten y se apilan en un lateral: abres el hueco entero, y es el único sistema que admite estores.
Ver cortina abatible →
Las hojas se desplazan por carriles y se superponen: entras y sales sin abatir nada, y es la base del cerramiento perimetral.
Ver cortina corredera →Elijas el que elijas, el vidrio, la perfilería y la forma de trabajar son las mismas. Cambia cómo se abre, no de qué está hecho.
Mucho más resistente que el vidrio recocido y, si llega a romperse, lo hace en fragmentos sin arista. El espesor se decide por la superficie de cada hoja y por la altura del hueco, no por catálogo.
Cualquier color de la carta RAL, con acabado liso, anodizado o efecto madera. En la mayoría de proyectos el color se elige para que el cerramiento desaparezca contra la carpintería que ya hay en la fachada.
Juntas magnéticas, de PVC o sin junta entre hojas, según lo estanco que tenga que ser el conjunto. En los cierres, desde el pomo simple hasta la cerradura magnética con cerradero o el tirador con pestillo.
Un técnico va a tu casa, mide el hueco real y comprueba lo que condiciona el sistema: el desplome de las paredes, el ancho del antepecho, por dónde entras a la terraza y hacia qué lado conviene abrir. Con esos datos entra el proyecto en el taller, donde se cortan y mecanizan los perfiles, se lacan en el RAL elegido y se acristalan las hojas. El montaje lo hace nuestro propio equipo, normalmente en uno o dos días, y al terminar recibes factura y certificado de garantía del producto y de la instalación.
Esa cadena completa es la razón por la que podemos responder por la medida y por el plazo. Cuando algo hay que ajustar dos años después, la pieza sale del mismo taller que la fabricó.
El precio no sale de una tarifa por metro cuadrado. Un cerramiento se compone siempre de las mismas seis partidas: perfilería, lacado en el color elegido, herrajes, vidrio, fabricación y montaje. Y cada una crece por un motivo distinto: los herrajes van por número de hojas, el vidrio y la fabricación por metros cuadrados, y las juntas por la altura del hueco.
Por eso el metro cuadrado engaña. Cerrar un balcón estrecho sale más caro por metro que el frontal de un porche o de una terraza grande: las hojas son casi las mismas, el hueco es mucho menor y los herrajes pesan más sobre el total. A partir de cierto tamaño la relación mejora, y el mismo sistema sale bastante más ajustado por metro.
Para orientarte con cifras reales: la mitad central de nuestros proyectos de cortinas de cristal se movió entre 2.300 y 3.700 euros sin IVA, con una mediana de unos 3.000. El detalle está publicado en la guía de precios con horquillas por tamaño, con un ejemplo calculado y el reparto del precio partida por partida.
Y si prefieres la cifra de tu hueco en vez de la horquilla del conjunto, puedes calcularla tú mismo: eliges medidas, vidrio, juntas y hojas, y te damos el rango al momento, con las mismas tarifas con las que presupuestamos. Usa la calculadora de precio.
Los metros y la altura del hueco. Fijan la superficie de vidrio, y con ella el vidrio, la fabricación y los metros de junta que hay que montar.
El número de hojas y cuántas hacen de puerta. Cada hoja móvil lleva su herraje y su compensador, y la que funciona como puerta añade un kit distinto y su cierre. Los herrajes son la partida más grande del presupuesto.
El sistema y su configuración. Abatible o corredera. En corredera cuentan además el número de carriles, que ensancha la guía superior, y si la apertura es lateral o central.
El vidrio. Templado de 8 o de 10 mm según la altura que haya que salvar, y el acabado: el mate y el parsol cuestan más que el transparente.
Las juntas y los cierres. Sin junta, de PVC o magnéticas, que se miden por metro de junta vertical. En los cierres, desde el pomo simple hasta la cerradura magnética de seguridad.
El color RAL. El lacado se cobra por metro de perfil, así que el color entra en el precio. La carta RAL completa está disponible, en acabado brillo, mate o texturado.
El montaje. Los accesos, la planta en la que está el hueco y la distancia hasta la obra cambian lo que cuesta instalar. Una planta baja y un ático sin ascensor de carga no se montan igual.
Con esos datos sobre la mesa, el presupuesto se calcula sobre el hueco real, no sobre una estimación. La visita, la medición y el presupuesto son gratis y sin compromiso, y lo que te entregamos va cerrado, con fabricación, transporte e instalación incluidos.
Y si prefieres no pagarlo de una vez, puedes financiar el cerramiento y abonarlo a plazos. Las condiciones concretas se calculan sobre el importe de tu presupuesto cerrado, así que te las damos junto a él: pídelas en la visita o dínoslo en el formulario y te llegan con el precio.
Plazo orientativo ahora mismo: entre 10 y 12 semanas de fabricación. El plazo definitivo se cierra tras la medición.
El precio se calcula por proyecto, no por metro cuadrado a ojo. Los factores que más pesan son los metros lineales y la altura del hueco, el número de hojas, el sistema elegido (abatible o corredera), el espesor del vidrio, el tipo de cierre y de junta, el color RAL y lo accesible que sea la obra: una planta baja y un ático sin ascensor de carga no cuestan lo mismo. La visita y el presupuesto son gratuitos y sin compromiso, y te lo entregamos cerrado, con las medidas ya tomadas. Si quieres cifras antes de la visita, en la sección de precio de esta misma página tienes las horquillas reales de nuestros proyectos y el enlace a la guía de precios de cortinas de cristal en Madrid.
Sí, los dos sistemas se pueden combinar en la misma terraza, y es más habitual de lo que parece. En una instalación de Guadalajara resolvimos un frontal con corredera y el otro con abatible, en el mismo espacio: la corredera daba al paso diario y la abatible al frontal que el cliente quería poder abrir entero. Como en Mascristal fabricamos los dos sistemas, la perfilería sale en el mismo RAL y el encuentro entre ambos se resuelve sobre plano, antes de cortar.
Lo habitual es que no haga falta tramitar una obra: una cortina de cristal es una instalación, como cambiar unas ventanas o poner una mampara. Se ancla a la propia terraza, sin albañilería y sin tocar la estructura del edificio, y se puede desmontar. En un piso o un ático, el paso que de verdad decide es la comunidad de propietarios, porque la fachada es un elemento común: con el visto bueno de la junta, lo normal es que la instalación salga adelante sin más complicación. Comprueba si tu comunidad ya tiene definido un modelo de cerramiento para mantener la fachada uniforme, porque entonces basta con ajustarse a él, y como fabricamos a medida rara vez es un problema. Cada ayuntamiento tiene además sus propios criterios y no llevamos el detalle de cada municipio, así que si quieres quedarte del todo tranquilo, una llamada al área de Urbanismo lo aclara en cinco minutos. Nosotros te facilitamos los planos y la ficha técnica del sistema por si te los piden.
No exactamente: las cortinas de cristal no aíslan del frío como una ventana, y conviene decirlo claro. Los dos sistemas son hojas de vidrio monolítico sin rotura de puente térmico: cortan el viento, la lluvia y buena parte del ruido, y hacen que la terraza sea mucho más templada y utilizable, pero no equivalen a una ventana de doble acristalamiento con marco aislante. Si lo que buscas es convertir la terraza en una habitación con la misma eficiencia energética que el resto de la vivienda, dínoslo en la visita y valoramos otras soluciones.
La fabricación suele llevar entre 6 y 12 semanas desde que se acepta el presupuesto y se cierra la medición definitiva: el vidrio templado a medida es lo que marca el plazo. La instalación en sí son uno o dos días en la mayoría de los proyectos, tanto en abatible como en corredera. Te damos un plazo concreto por escrito antes de empezar a fabricar.
La junta es lo que sella el encuentro entre dos hojas de vidrio, y puedes montar la cortina sin junta, con junta de PVC o con junta magnética. La de PVC es un perfil flexible que apoya contra la hoja contigua y corta el aire y el agua que se cuelan por la unión. La magnética lleva imán en toda la altura del canto: las hojas se buscan solas, quedan alineadas y el cierre es continuo de arriba abajo, así que es la opción más estanca y también la que más sube el presupuesto, porque se cobra por metro de junta vertical. Sin junta el conjunto sale más económico y las hojas se manejan más sueltas, pero entre ellas pasa algo de aire.
Vidrio templado de 8 o de 10 mm, en acabado transparente, mate o parsol (tintado). El espesor no se elige por catálogo: lo marcan la altura del hueco y la superficie de cada hoja. Con 8 mm llegamos hasta unos 2,20 m de altura en abatible y 2,30 m en corredera; con 10 mm, hasta 2,80 m. El templado de 8 mm pesa 20 kg por metro cuadrado y el de 10 mm, 25 kg, y si llega a romperse lo hace en fragmentos sin arista cortante.
Sí, hay financiación disponible: no tienes que pagar el cerramiento de una vez. Las condiciones concretas dependen del importe del proyecto, así que se calculan sobre tu presupuesto cerrado y te las damos junto a él, sin compromiso. Pídelas en la visita o dínoslo en el formulario y te llegan con el precio.

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Visita, medición y presupuesto sin compromiso en toda la Comunidad de Madrid.