Cortinas de cristal

Cuántas hojas lleva una cortina de cristal

Cuántas hojas caben en tu hueco y por qué el número lo decide la medición: anchos reales por hoja, límites por sección y cómo afecta el reparto al precio.

Cortina de cristal corredera en amplia terraza con vistas a la ciudad

La respuesta rápida: en un metro lineal de hueco entran aproximadamente 1,4 hojas. Una terraza de 5 metros suele resolverse con 7 hojas, una de 3 metros con 4, y un balcón de 2 metros con 3.

La respuesta útil es que ese número no lo eliges tú de un catálogo ni lo decide una fórmula: sale de dividir tu hueco entre unos anchos que tienen mínimos y máximos reales, y de decidir por dónde quieres que se recoja todo. Cambiar el número de hojas cambia el precio, cambia lo cómodo que es usarlo y cambia dónde acaba el paquete de hojas cuando abres.

Los anchos reales de cada tipo de hoja

Una cortina de cristal abatible no tiene un ancho de hoja único. Hay tres piezas distintas y cada una tiene su rango:

Tipo de hojaAncho posible
Hoja móvil26 a 80 cm
Puerta26 a 100 cm
Fijo12 a 120 cm

El ancho que mejor funciona en el día a día ronda los 70 cm. Por debajo de 50 cm el hueco se llena de perfiles verticales y pierde la sensación de cristal continuo. Por encima de 80 cm la hoja empieza a pesar lo suficiente como para que abrirla y plegarla deje de ser cómodo, sobre todo si el vidrio es de 10 mm.

De ahí sale la cifra del principio: dividir un hueco entre hojas de unos 70 cm da aproximadamente 1,4 hojas por metro.

Los límites por sección

Una sección es cada tramo continuo de cerramiento. Un frente recto es una sección; una terraza en esquina son dos.

  • Cada sección lleva entre 2 y 6 hojas.
  • Una sección puede medir desde 30 cm hasta 30 metros, resuelta por tramos.
  • Un mismo cerramiento admite hasta 4 secciones encadenadas.
  • Los ángulos entre secciones solo pueden ser de 0° o de 90°.

Ese último punto es el que más proyectos condiciona. Una terraza recta o en L se resuelve bien. Una terraza con un quiebro a 45 grados no se resuelve con este sistema, y es mejor saberlo en la primera visita que en la tercera.

El límite que nadie del sector publica: 500 kg

Aquí está el dato de ingeniería que explica por qué a veces proponemos una configuración que no habías pedido.

Cada grupo de hojas móviles que se pliega junto está limitado a 500 kg. No es una recomendación, es una regla del sistema: por encima de ese peso el conjunto no se comporta bien y el herraje sufre.

Cuando un tramo se pasa de ahí, solo hay tres salidas, y las tres cambian el reparto de hojas:

  1. Añadir una hoja con función de puerta, que divide el grupo en dos paquetes más ligeros.
  2. Bajar el espesor del vidrio, de 10 a 8 mm, si la altura del hueco lo permite.
  3. Reducir dimensiones, dividiendo la sección.

Echa la cuenta y verás lo fácil que es llegar: el vidrio templado de 10 mm pesa 25 kg/m². Un tramo de 6 metros por 2,50 m de alto son 15 m², es decir, unos 375 kg solo de vidrio, más perfilería y herrajes. Ahí ya estamos hablando de repartir.

Hacia dónde se recogen

Decidir el número de hojas es la mitad del problema. La otra mitad es hacia dónde se pliegan, y es la parte que más se nota viviendo la terraza.

La recogida puede ser a la izquierda, a la derecha o doble (la mitad hacia cada lado). El paquete de hojas plegadas ocupa sitio contra el lateral, y ese sitio deja de ser útil.

Las preguntas que hacemos en la medición son siempre las mismas: dónde está la mesa, por dónde se sale al jardín o al tendedero, qué vista no quieres tapar, y de qué lado da el viento dominante. Un cerramiento perfecto sobre plano que deja el paquete de hojas delante de la puerta del salón es un cerramiento mal resuelto.

En las esquinas de 90° hay un comportamiento que conviene conocer: las hojas pueden pasar a la sección contigua, así que el paquete no tiene por qué quedarse en el mismo tramo en el que estaba.

Siempre una hoja que hace de puerta

Regla del sistema y de sentido común: cada dirección de plegado lleva al menos una hoja con función de puerta.

Es lo que te permite salir a la terraza con el cerramiento cerrado, sin abrir y plegar todo el conjunto. Suena a detalle menor hasta el primer día de lluvia en que hay que sacar al perro o meter la ropa del tendedero.

La puerta lleva un herraje distinto y más caro que una hoja móvil normal, y necesita su cierre. Una o dos por cerramiento es lo habitual, y en una esquina de 90° a veces no hace falta una segunda porque se sale por la sección contigua.

Cómo afecta el número de hojas al precio

Directamente, y más de lo que la gente espera.

Cada hoja móvil lleva su propio kit de herrajes: el carro, el compensador, su parte de junta. Cada puerta lleva un kit más caro y un cierre. Nada de eso depende de la altura del hueco ni de los metros cuadrados: depende del número de hojas, que a su vez depende del ancho.

La consecuencia práctica es que, a igualdad de metros, un hueco resuelto con seis hojas estrechas cuesta más que uno resuelto con cuatro hojas anchas. Y es también la razón por la que un hueco alto sale más barato por metro cuadrado que uno bajo: subir la altura añade vidrio pero no añade ni un solo herraje.

Está desarrollado con las cifras reales de nuestros proyectos en la guía de precios de las cortinas de cristal, donde se ve que los herrajes son la partida más grande del presupuesto, por delante del vidrio.

Entonces, ¿cuántas hojas debo pedir?

Ninguna, y esa es la respuesta honesta. No se pide un número de hojas, se pide un comportamiento.

Lo que sí conviene llevar decidido a la medición es esto:

  • Por dónde quieres salir con el cerramiento cerrado.
  • Qué parte del hueco quieres poder abrir del todo y cuál te da igual.
  • Dónde no quieres que quede el paquete de hojas recogidas.
  • Si hay algún tramo donde un fijo hace el mismo trabajo por bastante menos dinero.

Con eso, el reparto sale solo. Nosotros lo calculamos sobre las medidas reales, comprobamos que ningún grupo se pasa de peso y te enseñamos el resultado antes de fabricar nada, con el número de hojas, cuáles son puertas y hacia dónde recoge cada tramo.

Si alguien te da un número de hojas por teléfono, sin haber visto el hueco ni preguntado por dónde sales, te ha dado un número, no una solución.

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