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Cuánto tarda instalar cortinas de cristal

Los plazos reales de un cerramiento de cristal: medición, fabricación y montaje, por qué el vidrio templado marca el calendario y qué puede retrasarlo.

Cortina de cristal corredera cerrando un porche de vivienda unifamiliar

Es la segunda pregunta más frecuente, justo detrás del precio, y merece una respuesta con números en lugar de un "enseguida".

Entre 10 y 12 semanas de fabricación desde que aceptas el presupuesto y cerramos la medición definitiva, más uno o dos días de montaje. Si el proyecto lleva además un techo de cristal, el montaje son dos o tres días.

Sumando la parte de antes (la visita, decidir, el papeleo), la cuenta realista desde que descuelgas el teléfono hasta que tienes la terraza terminada es de tres a cuatro meses. Conviene saberlo, porque la mayoría de la gente nos llama en mayo queriendo disfrutarlo en junio.

El calendario, paso a paso

FaseCuánto
Te llamamos tras tu solicitudEl mismo día o el siguiente día laborable
Visita de mediciónSegún agenda, normalmente esa misma semana
Presupuesto cerradoPocos días tras la visita
Tú decidesEl tiempo que necesites
Medición definitivaAntes de fabricar
Fabricación10 a 12 semanas
Montaje1 o 2 días (2 o 3 con techo)

La fase que manda es la fabricación, y las otras se mueven mucho según tu caso. La decisión y el permiso son las dos que más se alargan, y las dos dependen de ti, no de nosotros.

Por qué la fabricación tarda eso

Aquí está la explicación que casi nunca se da, y que hace que el plazo tenga sentido en lugar de parecer una excusa.

El vidrio templado no se puede tocar después de templar. El temple es un proceso térmico: el vidrio se calienta por encima de los 600 grados y se enfría de golpe, lo que le da su resistencia y hace que, si algún día rompe, lo haga en fragmentos pequeños y romos en lugar de en cuchillas. Ese proceso cambia el vidrio para siempre.

La consecuencia práctica es enorme: un vidrio templado no se puede cortar, ni recortar, ni taladrar después. Cualquier agujero para un pomo, cualquier rebaje para un herraje, cualquier milímetro de la medida final tiene que estar decidido antes de que la pieza entre en el horno. Si la medida está mal, no hay ajuste posible en obra: se fabrica otra vez.

Por eso hacemos una medición definitiva antes de lanzar la fabricación, aunque ya hubiéramos medido para presupuestar. Y por eso un cerramiento no se puede "traer de almacén": cada hoja es de tu hueco.

A eso se le suma el lacado. La perfilería de aluminio se laca en el color RAL que hayas elegido, y el lacado es otro proceso con su propio horno y su propia cola de trabajo. Un color de carta habitual va más rápido que uno poco común.

Lo que nos permite no depender de nadie

Aquí hay una diferencia real con buena parte del sector, y afecta directamente al plazo.

Cerca del 80 % de la extrusión de aluminio de nuestros sistemas la hacemos nosotros, y medimos, fabricamos y montamos con equipo propio, sin subcontratar. Eso significa que el plazo que te damos por escrito depende de nuestro taller del sur de Madrid y no de la agenda de un tercero al que hay que perseguir.

Quien compra el perfil a un distribuidor y subcontrata el montaje tiene, como mínimo, dos calendarios ajenos entre tu firma y tu terraza. Cuando algo se retrasa ahí, no hay a quién llamar.

Lo que sí puede retrasarlo

Con franqueza, porque es mejor saberlo al principio:

  • El permiso. Es, de largo, el retraso más frecuente, y es el único que empieza antes que nosotros. En un piso, la autorización de la comunidad de propietarios puede depender de que haya junta, y si la próxima es en octubre, es en octubre. Lo hemos desarrollado en la guía de permisos.
  • Cambiar algo después de la medición definitiva. Cambiar el color, el reparto de hojas o dónde va la puerta una vez lanzada la fabricación significa volver a empezar esa pieza. No es mala voluntad: es que el vidrio ya está cortado a esa medida.
  • Que la obra no esté lista. Si hay que solar la terraza, rematar un antepecho o mover una bajante, eso va antes que nosotros. Lo detectamos en la medición y te lo decimos entonces, para que puedas organizarlo en paralelo.
  • Un color RAL poco habitual o un acabado especial, que añade su propia espera de lacado.
  • El acceso. Si hay que reservar la calle, contratar una plataforma elevadora o coordinar con el ascensor de carga del edificio, eso se agenda, y las agendas ajenas mandan.

Lo que puedes hacer para ganar tiempo

  • Empieza el papeleo el día que decides, no el día que firmas. La comunidad y el ayuntamiento pueden ir avanzando mientras nosotros fabricamos, y así los dos relojes corren a la vez en lugar de uno detrás de otro.
  • Ten claras las decisiones antes de la medición definitiva: color, dónde quieres las puertas, hacia qué lado recogen las hojas, qué tramos son fijos. Son las cosas que después ya no se cambian.
  • Si lo quieres para el verano, decídelo en invierno. Con 10 a 12 semanas de fabricación, aceptar un presupuesto en abril significa montar a finales de junio en el mejor de los casos, y eso sin contar el permiso.

El día del montaje

Es la parte que la gente teme y suele ser la más llevadera.

Llega el equipo con las piezas ya fabricadas y medidas. Se replantean y se fijan las guías superior e inferior, se montan las hojas una a una con sus herrajes, se colocan las juntas y los cierres, se sella el perímetro y se ajusta el conjunto hasta que todas las hojas deslizan y cierran igual. Después se retira el material sobrante.

No hay obra húmeda, no hay que picar paredes y no hay escombro, salvo que tu caso concreto exija un recrecido del suelo, que te habríamos dicho en la medición. La casa es habitable el mismo día.

Al terminar hacemos la entrega: te enseñamos cómo abrir, cerrar y recoger las hojas, cómo mantener la guía inferior (que es el mantenimiento real del sistema, explicado en cómo limpiar unas cortinas de cristal) y te entregamos el certificado de garantía por escrito.

Y si tienes prisa de verdad

Dilo en la primera llamada, no al final. A veces se puede ajustar algo (simplificar una configuración, elegir un color de carta habitual, ordenar las fases de otra manera), y a veces no se puede y preferimos decírtelo antes de que firmes.

Lo que no vamos a hacer es prometerte cuatro semanas para cerrar la venta y explicarte en la sexta por qué no llegamos. El vidrio templado tarda lo que tarda, y ese plazo es el mismo para nosotros que para cualquier fabricante serio de cortinas de cristal.

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